30.9.09

Documento Liminar


A TODOS LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD
EDIFICADORES DE LA COMUNIDAD SOCIAL

PRIMERA PARTE
De lo general a lo particular, del macro al microproceso

I - PODER ANÓMICO MUNDIAL
Y GEOPOLÍTICA MALTUSIANA


Muchos son los aspectos que pueden tomarse como prioritarios a la hora de evaluar la situación mundial en la que vivimos inmersos. Intentamos una descripción de los pensamientos, acciones, métodos y sistemas que nos afectan, con una visión tan alejada del pesimismo como de la ingenuidad, partiendo de la observación de la realidad inmediata en la que nos toca actuar y, dentro de ella, el estado del hombre y las evidencias que muestra de un proceso de destrucción que lo ha degradado.

Pensamos como propicio este tiempo de develación de las políticas que deciden los poderosos del planeta y, en consecuencia, las acciones que nos corresponden para neutralizar las medidas ajenas que nos perjudiquen, impulsando a la vez las propias iniciativas. Recordamos que la historia de la humanidad, es la historia de las sucesivas integraciones desde la tribu hasta las naciones y los continentalismos – que es la etapa que vivimos -, hasta la última integración universal cuyas líneas esenciales se están prefigurando desde mediados del siglo pasado.

Los grupos capitalistas que financiaron a uno y otro bando en las dos conflagraciones mundiales, se desprendieron de los estados luego de la segunda guerra que devastó a los países involucrados, estableciendo una Pax que trasladó la confrontación bélica a la periferia del mundo - según la perspectiva de los llamados países centrales -, en donde se han dirimido por las armas mas de 500 conflictos.

Para la época de esplendor del simulacro denominado “guerra fría”, que enfrentaba supuestamente al este y al oeste del mundo, comenzaron a desarrollarse acciones orientadas hacia el eje geopolítico norte-sur. Se multiplicaron los ámbitos de coordinación capaces de evitar la guerra entre los poderosos de la tierra, imaginando políticas a gran escala que aplicaron valiéndose de un virtual “poder ejecutivo mundial” (1), la estructura burocrática de las Naciones Unidas.

Aquí es donde los Rockefeller, Ford, Roschild´s, y compañía, alertados por las proyecciones demográficas que indicaban un crecimiento de tal magnitud en el ”tercer mundo”, que obligaría el desplazamiento del centro de decisión para el año 2030, lideran las actividades que se proponen desactivar la “bomba demográfica”, bajo camuflajes como “salvaguardar la paz”, “preservar el medio ambiente” y “proteger los recursos alimentarios y energéticos necesarios para la vida humana”.

Las “ideologías de sostén” (2) –maltusianismo, organicismo, eugenismo, ecologismo naturalista, feminismo hembrista – y los “movimientos contraculturales”– salud reproductiva, ideología de género (3), revisionismo étnico ó indigenismo -, se esparcieron desde entonces impulsadas por fundaciones privadas y desde la sede central de la ONU ubicada en Nueva Cork. Desde allí, sus “ministerios globales” organizados ahora en “comisiones generales”, se despliegan en organismos de “intervención territorial” como la FAO, PNUD, UNICEF, PNUMA, ACNUDH, ONUDI, etc.. capacitados para atraer, formar, financiar, subsidiar y conducir ordenando ó cooptando centenares de miles de “ONGs”.

Las mejores franjas de la dirigencia vocacional de cada país, queda empantanada en su militancia sectorial y comunitaria atendiendo cada una su parte, sin horizonte ni coordinación capaz de organizar las fuerzas a nivel nacional, en un movimiento que resulta imprescindible para solucionar “el todo” en su conjunto.

El mismo “contagio” ha ido uniformando los contenidos de los programas de organismos continentales como la OEA y de los estados nacionales, que han quedado relegados por ofrecer aún resistencias locales y presentar mecanismos institucionales que aparecen inadecuados a las disposiciones mundialistas.

En ésta tensión permanente entre las fuerzas uniformadoras globalistas y las culturas nacionales, la disuasión ya no necesita medios militares porque se ejerce endeudando a los países, interviniendo sus administraciones a través del FMI y privatizando sus Bancos Centrales para manejar la escasez constante de moneda.

Las citadas ideologías – se lo hayan propuesto originalmente ó no -, han impulsado el desarrollo de megalópolis, liberando de ocupantes las zonas agrícolas productoras de proteínas; han impulsado el control natalista en perjuicio de la vida y de la soberanía familiar; han provocado la revisión histórica exaltando las etnias (4) para redefinir la soberanía sobre los recursos naturales; han impuesto la ecología naturalista (5) para “prepararle el terreno” al cambio tecnológico que migre los sistemas de la energía calórica a la “energía fría” (6) y han endiosado la tecnología con el múltiple propósito de sostener su iniciativa político-económica y extender su predominio cultural inmanentista sustituyendo el mundo sobrenatural por el mundo virtual.

II - ANOMIA ARGENTINA : DE PUEBLO
A MASA INORGÁNICA Y DISPERSA


Ubicada en una posición geopolítica de privilegio, con inmensas riquezas en recursos naturales y peligrosamente subpoblada, la Argentina no puede pasar desapercibida ni quedar al margen del sistema imperante y su aguda crisis. No obstante, a las características generales de la situación ya enunciadas, le aporta sus propias particularidades, al calor de su historia y del genio de su pueblo.

A mediados del siglo pasado, un original proceso independiente de las potencias que disputan el control mundial y se lo reparten al fin de la guerra, desemboca en un movimiento tercerista, con una doctrina de inspiración cristiana. Mas que su apresuramiento y las imposiciones de su etapa dogmática - señaladas por detractores interesados pero también por sus legítimos adversarios -, fue el salirse del molde imperial lo que le costó un doloroso retroceso, instigado por Inglaterra y ejecutado por sectores internos interesados en la conservación de antiguos privilegios.

La pérdida de la soberanía y la expoliación de los recursos materiales, fueron las secuelas evidentes de la interrupción del proceso popular que han quedado profusamente asentadas en las estadísticas oficiales de aquel tiempo. Sin embargo, no figuran en las anotaciones las pérdidas espirituales que son fundamentales sobre todo a la hora de reorganizar la voluntad soberana de la Nación. En aquellos días se fracturó la unidad del pueblo alrededor de su historia y sus valores cristianos.

A tal punto enraizó el pensamiento y la voluntad externa en élites privadas y de la burocracia estatal, que la pugna por la posesión de la Argentina se ha extendido sin resolverse hasta nuestros días.

A la etapa neoliberal de la “doctrina de la seguridad nacional” organizada en el continente por Estados Unidos y de su contracara, el “foquismo” marxista coordinado desde la URSS, ambas expresiones regionales de la guerra fría ya citada, le siguió la secularización de la cultura, el desmantelamiento del estado y de las fuerzas armadas impuestos luego de la derrota en la heroica batalla del Atlántico Sur (7), el robo y endeudamiento constante del patrimonio y, finalmente, el alineamiento político-cultural en la “doctrina de la seguridad demográfica” (2).

Pero, así como la inspiración y voluntad de los hombres es previa a la creación de una institución, todo colapso institucional se produce por la desaparición de la voluntad de los hombres que la componen. Para anular al hombre, hay que disolver los dos ámbitos en los que madura su personalidad y encuentra su identidad, la familia y la patria. Para disolver a la Patria, hay que poner en duda sus orígenes, desmitificar a sus próceres, distorsionar y ocultar su propia historia fundacional, dividir al pueblo y separarlo de su fe, de sus creencias tradicionales y avergonzarlo de sus propias armas.

Lúcidos testigos del proceso argentino, ya advertían en los 70 sobre la destrucción del hombre y la disociación de la comunidad nacional - así como de la pequeña comunidad, el “tejido social”-, reclamando por una “revolución cultural” que tome al hombre integralmente desde su interior, sin lo cual ningún movimiento político ó social puede tener verdadero éxito.

III - LA COMUNIDAD DISOCIADA

Bajo la presión anómica denunciada, no hay comunidad que pueda salvarse de sus efectos, especialmente las que están interconectadas con la zona mas afectada de la Argentina : el macrosistema de Capital Federal y el conurbano bonaerense.

Podemos verificar no sólo la pérdida de lo que tenemos - depredación de nuestro patrimonio ictícola, negligencia en la preservación de la biomasa, desaprensión turística, desinversión histórica en el cuidado de las costas y del agua potable y del mar-, sino también con el extravío de lo que somos, por el desarrollo de una “contracultura de la muerte”.

En la lista de problemas a enfrentar, que todos podemos hacer rápidamente, figuran desde hace tiempo la destrucción del “tejido social”; la degradación de las instituciones ; la incapacidad del sistema de representación política de esta escasa y vetusta democracia delegativa; la exclusión de los ámbitos de decisión de centenares de organizaciones comunitarias; el vanguardismo político que nos detiene en el enfrentamiento setentista sin esperanzas de reconciliación; la corrupción de gran parte de la dirigencia: el descarado robo del sistema financiero de usura; los recurrentes conflictos sectoriales; la pelea de pobres contra pobres; los métodos extorsivos del pedigüeñismo político; la violencia epidémica generada por el narcotráfico, el aumento de la brecha entre ricos y pobres, la inequidad social y las conductas animalizadas de generaciones nacidas y crecidas en el hambre, la miseria y el desinterés de sus semejantes. Por si esto no alcanzara, antiguas endemias y epidemias, junto a modernas pandemias de dudoso origen, completan un cuadro de ribetes genocidas.

Cuando la disociación toma el cuerpo social, no suele detenerse antes de oponer a todos contra todos. Como nos decía Amelia Podetti, vemos que “...tanto en Hobbes como Marx ya pueden encontrarse las convicciones más profundas del nuevo orden “moderno”, de la comunidad disociada : el materialismo como filosofía, el egoísmo como motor de la conducta, el lucro, la competencia y la guerra como relaciones básicas y fundamentales entre los hombres, la glorificación de la actividad económica y técnica, la concepción de la vida humana y de la historia en términos económicos, el repudio de la filosofía y la sobreestimación de la ciencia físico-matemática, el ateísmo y la consecuente negación de un destino trascendente y de todo valor espiritual; la justificación de la expansión y de la explotación imperial; la degradación de la naturaleza, convertida en presa de los apetitos y objeto de guerra entre los hombres; un hombre que al mismo tiempo es degradado de su dignidad en cuanto mero ser económico, y puesto por encima de la naturaleza como una cosa a la que se debe someter y explotar.
Para ambos, todo en el hombre se determina o se explica por apetitos económicos: el sentimiento religioso, el amor a la patria, los lazos familiares, la virtud, la lucha secular de los hombres por su dignidad, por la justicia, por la libertad, por la felicidad y la grandeza, sólo son armas camufladas de la guerra de todos contra todos por la posesión de las riquezas”.

En una notable contradicción por un lado se invierte en personal y material de seguridad, recurriendo como nunca a fuerzas de emergencia para evitar la violencia criminal, y por otro lado se acentúan las políticas disgregadoras de la familia, que es el ámbito por naturaleza para el aprendizaje de la paternidad, maternidad, filialidad; es decir, de la fraternidad, la solidaridad y la paz.

Mientras sigamos confiando en los programas “enlatados” por la sociología de la ONU, de la OEA ó de cualquier nido de tecnócratas a sueldo de los globalistas, mas que en la capacidad profesional autóctona y el sentido común para la reconstrucción política de nuestras comunidades, no habrá solución efectiva para la pandemia de violencia.

IV - LA DISOLUCIÓN DE LA FAMILIA

Ya en la década del sesenta se veían los rasgos iniciales de las operaciones antropológicas destinadas a contraponer a la mujer con el varón, a la subvaloración de la maternidad y del matrimonio y a la disolución de la familia misma.

Hoy, al terminar la primera década del siglo XXI, la familia aún está en retroceso. Lo habitual es contar mayoría de padres separados, matrimonios en segundas nupcias, madres solteras, padres abandónicos, etc., a lo que debe agregarse la falta de estímulos económicos y sociales, la violencia doméstica de ambos sexos (3 varones golpeadores por cada mujer golpeadora), la falta de protección y cuidado de la maternidad, la contracultura esterilizante (8) y las operaciones del llamado Movimiento LGBT (9) para equiparar con el matrimonio a todo tipo de unión.

Sin embargo, éstas han sido las acciones secundarias. La línea central en ésta deconstrucción anticivilizatoria, sin la cual no habrían podido desarrollarse las demás, es la negación, desvirtuación y disminución de la figura del padre. Son los padres, entendidos como “jefes de hogar” y sostén de la familia y éstas como células del tejido social, los que ahora configuran tal vez el mas sensible de los “grupos vulnerables”. Así, la atención social se requiere frecuentemente por la vulnerabilidad de las mujeres, de los niños, de los ancianos, de los discapacitados, de los excluidos, de los indígenas, de los transexuales, pero nunca por los padres, que son la “clave de bóveda” de nuestra arquitectura social.

El padre primero fue excluido y postergado en el trabajo, luego cuestionado como jefe de familia, acusado de autoritarismo al primer gesto de genuina autoridad, discutido en su patria potestad y ahora se amenaza su progenitura con filosofías y tecnologías eugenistas (10) dirigidas a la clonación y a la fertilización de óvulos con óvulos.

Como no era posible la desaparición del padre biológico sin la desaparición del Padre Eterno, la secularización y el inmanentismo “postmoderno”, han hecho como que Dios no existe. Suponiendo que debe vivir sin el Padre Eterno, el hombre no sabe adonde va, pierde la unidad de destino de su familia y también la autoridad que como progenitor, proveedor y protector, vuelca en la familia.

Sin el padre, se pierde la Patria, “lo de los padres”, y finalmente también se pierde la madre, pues queda obligada a ocupar un lugar que no le corresponde y a dejar el que le corresponde. La falta de hombría está demostrando una defección, una falta de la formación materna, tanto como la desaparición de la figura del padre, que puede ser por alejamiento real ó por una presencia desdibujada, convertido en “amigo” ó en cómplice de sus hijos en el proceso de adolescer de madurez.

El padre que todavía sostiene su autoridad, soporta casi invariablemente la sospecha de autoritario. Puede cómodamente ser el “flaco”, “loco”, “amigo”, ó el “dulce”, “ídolo”, ”fiera”, pero no el padre. Puede ser correspondido con prontitud, pero no obedecido. No hay diferencias jerárquicas, no hay traslado de potenciales mayores a los menores, que es como transcurre la energía y la vida. Se ha impuesto un igualitarismo horizontal, tan letal como el mas injusto de los verticalismos.

V - EL HOMBRE SIN LA VERDAD SOBRE SI MISMO

Hemos recorrido algunos de los rasgos esenciales de la situación del hombre, consideradas en las macro dimensiones, para llegar a la situación concreta del hombre argentino y a la nuestra en particular, como varones y mujeres miembros de la comunidad marplatense.

Alcanzan a divisarse, como los eslabones de una cadena, las etapas del proceso de disociación. Hubo durante algunos años de cultura neoliberal y darwinismo social, una prédica exagerada de la competitividad, que trascendió las fronteras del márketing y de la economía, para introducirse como fuerza disgregadora en las relaciones entre las personas.

La competitividad cultural superó a la complementariedad, la alteridad, la solidaridad y llevó al aislamiento por desconfianza. Y la desconfianza sistemática fue la partera de la soledad, que produjo el aislamiento del ser y provocó el miedo, que por su parte prohijó el odio y, finalmente, el odio al odio : el que ve como se arma su vecino por miedo a los ladrones, termina armándose para defenderse de ambos.

Asimismo, se coincide en líneas generales en que estamos en una situación de pérdida de las certezas vitales, de pérdida del sentido de la vida y, peor aún, de pérdida de la voluntad de sentido. Los congresos de psiquiatría que anualmente se desarrollan en nuestra ciudad, nos han dejado la asombrosa cifra del 34 % de la población argentina afectada por trastornos de algún tipo. Diversas estadísticas del crecimiento abrumador de las afecciones mentales, llevaron a gran parte de los profesionales a proponer ya en el 2008, la creación de un Ministerio Nacional de Salud Mental. Y los farmacéuticos nos informan que desde la crisis del 2001, nuestra población aumentó el consumo de psicofármacos hasta un 18 % del total de las recetas que se prescriben en la ciudad.

El ausentismo con carpeta psiquiátrica, la violencia sufrida por las docentes, las afecciones del personal estatal ó privado que se desempeña en atención al público, así como de los mismos profesionales de la salud que ha alcanzado porcentajes sin antecedentes, también es indicador de la situación real.

Pero la neurosis social (11) no sólo afecta la mente. Varias patologías han crecido asociadas al crecimiento de los riesgos de vida, a la incertidumbre y a la ansiedad anticipatoria que se origina con la inestabilidad política, económica y social.

La contracultura ha desorientado a tal punto a nuestro hombre, que suele tomar decisiones colectivas que lo perjudican, creyendo que en realidad lo favorecen. Se ha convencido que está superando tabúes del pasado y asumiendo modernas conductas transgresoras, cuando sólo está regresando sus prácticas íntimas a la etapa precristiana, transgrediendo el amor verdadero y animalizándose por la voracidad de la industria y el comercio de la lujuria.

Vive en estado de exhortación continua a no discriminar, depredar ó descuidar al extranjero, al que tiene otra piel, al que tiene otro pensamiento, al menor, al discapacitado, al indígenas, al homosexual, al transexual, al sectario, a las ballenas, a las mascotas, a los lobos marinos, a la madre tierra, a la naturaleza, etc.,etc.. Pero como discriminar significa diferenciar apartando, ésta insistente prédica de “agregación creciente” pareciera que busca no diferenciar, que sería lo mismo que abandonar la conciencia. Mas sencillo, completo y eficaz es predicar el amor al prójimo, que como expresión de un humanismo integral y solidario incluye todo lo demás.

Como siempre, el igualitarismo extremo devela inconfesables intenciones, ya que lo mas probable es que después de conseguida la igualdad, sean otras las manos que manejen las nuevas desigualdades en su beneficio. La técnica de negar primero, para negar la negación después, es la esencia de la contracultura.

Pero volvamos a nuestro hombre, que creyendo que la libertad es hacer lo que se quiere en cualquier momento, va cayendo en una esclavitud que, otra vez, ya es “objetiva” en muchos lugares del mundo y también en nuestro país, como se ha denunciado y publicado, respecto del trabajo de extranjeros y el de adolescentes “a prueba”.

La modernidad agonizante del norte, no la naciente del sur, suele alienarnos con las escenas de un futuro que, si llegara a realizarse, seguramente sería en sus poblaciones y metrópolis. Nuestro hombre admirador de la tecnología, confía en las megalópolis adelantadas con escenas hollywoodenses del futuro, sin reparar que vivimos en una patria que debe ser repoblada, impulsando la vida en los pequeños pueblos de todo el interior y fundando nuevos pueblos con métodos de ingeniería social que hagan sustentada – mas que sustentable -, la vida en ellos. Además, el repoblamiento de la argentina es una de las principales medidas contra la violencia criminal y la degradación del hombre.

También ha creído que la política es sucia, que es el poder el que corrompe y por ello ha abandonado y despreciado la política, olvidándola como don de sí mismo y entregando el manejo de la cosa pública a los que después rechaza por corruptos. Se olvida que es el materialismo la base de la concupiscencia y que ésta es la que rompe el corazón, el verdadero cor-ruptus.

Otros parecen persuadidos que la armonía social llega por la exigencia organizada de los derechos ante el estado, pero se olvidan que el estado mismo existe por el cumplimiento ordenado de deberes en los que ya no se repara. Y, contrariando esta corriente, hay quienes reclaman el orden que se consigue imponiéndolo a la fuerza, sin siquiera meditar en las lecciones del pasado reciente, que aconsejan instalar la esperanza en el cuerpo social organizando la “demo” para que, restituída su voz, pueda abandonar la necesidad de expresarse por medios violentos.

Hay una “sociología del campo de concentración”, que revela cómo se subvierten los valores fundamentales de la vida, cuando es ésta la que puede perderse. Si fuera aplicable a nuestra realidad, habría que prestarle atención al modo en que se levantaron las “alambradas contraculturales”, cómo se fabricaron los grilletes y las cadenas de la muerte.

Claro, sería menester reinstalar la verdad en todo sentido, volviendo a darle al hombre la certeza de su ser trascendente. Habría que elevar el alma y “reordenar la agenda” cotidiana, empezando por El Camino, La Verdad y La Vida.

SEGUNDA PARTE
De lo Particular a lo General, del Micro al Macroproceso

VI - RECONSTRUIR EL HOMBRE Y LA
FAMILIA : REVOLUCIÓN CULTURAL


“La persona humana es el fundamento y el fin de la convivencia política. Dotado de racionalidad, el hombre es responsable de sus propias decisiones y capaz de perseguir proyectos que dan sentido a su vida, en el plano individual y social. La apertura a la Trascendencia y a los demás es el rasgo que la caracteriza y la distingue: sólo en relación con la Trascendencia y con los demás, la persona humana alcanza su plena y completa realización. Esto significa que por ser una criatura social y política por naturaleza, « la vida social no es, pues, para el hombre sobrecarga accidental », sino una dimensión esencial e ineludible”. Doctrina Social

En el cuerpo social la salud puede correr tan rápido como la enfermedad, aún cuando se trate de un proceso de disociación severa como el que sufrimos. La época propicia dará algunas señales al respecto, marcando un cambio de espíritu y una nueva predisposición general a reparar los daños producidos. Este es un momento oportuno para unir al pueblo a partir de la re-unión de los cristianos.

A pesar que hay quienes se niegan a ver el aspecto principal del daño y, a la manera de Ortega y Gasset, dicen ¡Argentinos a las cosas!. Estamos de acuerdo, pero contestamos !Primero Argentinos a los argentinos!. Y para ello se debe comenzar por la reconstrucción del varón, enseñando y aprendiendo en el camino de la observación de la misma tarea que se realiza, con el objetivo de transformar un individuo en persona, un ser inmanentista en uno trascendente, un materialista en un hombre espiritual e íntegro, un egoísta en una persona solidaria, en suma, un hombre capaz de asumir responsabilidades.

La responsabilidad primera es siempre la de hacerse responsable de sí mismo, pues conlleva la necesidad de “vencerse a sí mismo”, que es la batalla mas importante a la que se puede aspirar, pues no sólo se es virtuoso cuando se poseen pasiones : se lo es mas aún si se las controla. Y la responsabilidad segunda, es saber hacerse responsable del prójimo, aquél que esté mas cerca de uno, el otro yo, sabiendo desde el principio que eso significa enseñarle a hacerse responsable de sí mismo y luego, de otros. Y así se origina en el microproceso, multiplicándose infinitas veces, hasta que la calidad inicialmente comprometida en la transformación cultural anhelada, se transforma en suficiente cantidad como para generar imitación generalizada.

Allí, desde el lugar mas profundo a donde llegó la contracultura, debe comenzarse la reconstrucción del hombre, para reconstruir la autoridad del padre, que a su vez es reconstruir la autoridad de la madre, con la que se podrá reconstruir la familia, base para la reconstrucción de la comunidad territorial y finalmente, de la soberanía nacional.

En el camino será preciso comprender y asimilar a cabalidad la antropología cristiana, sobre la que se basa la cultura nacional de los argentinos, cuyo curso histórico debe ser continuado. Pero esto no será posible sin reconocer primero la creación y al Creador, es decir, sin primero reconocer la autoridad de Dios Padre sobre todo lo creado.

“Descubriéndose amado por Dios, el hombre comprende la propia dignidad trascendente, aprende a no contentarse consigo mismo y a salir al encuentro del otro en una red de relaciones cada vez mas auténticamente humanas”. Doctrina Social

Luego podrá reconocer que Dios hizo al hombre varón y mujer, restituyéndose la complementariedad, fundamento de la mutua colaboración (12) como superación de un igualitarismo falso e imaginario, que ha tendido a anular la vida.

La reasunción del ejercicio de la paternidad, se continúa con la restitución del ejercicio de la maternidad y significará también la reasunción de la filialidad y de la verdadera fraternidad. Luego, los vínculos familiares se desarrollan y trasladan su armonía a la comunidad, creando la paz y la amistad social.

Cabe acotar que sería ingenuo imaginar un esfuerzo intenso pero breve. Se trata de iniciar un proceso político cultural que vaya desalojando la contracultura de la muerte, perfeccionándose en el camino por la propia capacidad de corregir los errores, en un largo proceso.

VII - MAR DEL PLATA COMUNIDAD SOLIDARIA

“Los hombres renovados por el amor de Dios son capaces de cambiar las reglas, la calidad de las relaciones y las estructuras sociales : son personas capaces de llevar paz donde hay conflictos, de construir y cultivar relaciones fraternas donde hay odio, de buscar la justicia donde domina la explotación del hombre por el hombre.” Doctrina Social

En el microproceso “el problema de la humanidad” se convierte en el problema del hombre concreto y singular. Cuando se pasa al orden familiar y luego al comunitario, entendido éste como el primer grado de organización, como familia de familias, aparece la cuestión política pública insoslayablemente.

Por eso, al pasar a este plano, recurrimos a experiencias propias y a la observación de las medidas correctivas que se intentan actualmente, en medio de las urgencias por el “default humanístico” (13). En el mar anómico constituido por vastos sectores de nuestra población, cualquier intento de corrección parece “un arnero para tapar el cielo”. Y deja la sensación que en la carrera entre el orden civil y el caos, este último tiene asegurado el triunfo.

No obstante, hombres responsables capaces de dar testimonio en sus ámbitos de vida y en sus hogares, comprometidos en la tarea de cultivar comunidades solidarias tanto sectoriales como territoriales, nos dan la esperanza de erigir una cadena de “islas de la vida” que, por la calidad humana de sus integrantes, sean capaces de inspirar imitación.

El desarrollo de un proceso político-cultural necesita lecturas correctas, la elección del momento adecuado, la formación de una pequeña “cantidad de calidad” de varones y mujeres, que luego sepan traducirla en cantidad suficiente para componer la “masa crítica” que impregnará sus contenidos al conjunto social.

Los tiempos en que puedan verse los frutos de la acción sobre la sociedad, dependen de varios factores organizativos propios, pero fundamentalmente de la mayor ó menor receptividad que encuentre en la marcha. Si ha madurado el tiempo de la contracultura y ha comenzado su declinación, podrá verse en los hechos, en el terreno mismo.

Como método de organizar el poder, presenta una gran diferencia : no cualquier poder merece ser construido. Si ahora el pueblo brilla por su ausencia y el poder radica en escasas manos, nadie que emprenda el mismo camino está libre de terminar haciendo lo mismo una vez que haya asumido.

Sólo merece ser construido el poder del pueblo y para el pueblo y cualquier poder que se construya sin pensar primero en la construcción de una legítima autoridad, será un poder personal ó de círculo, pero no del pueblo.

“La comunidad política deriva de la naturaleza de las personas, cuya conciencia « descubre y manda observar estrictamente » el orden inscrito por Dios en todas sus criaturas : se trata de « una ley moral basada en la religión, la cual posee capacidad muy superior a la de cualquier otra fuerza o utilidad material para resolver los problemas de la vida individual y social.
La comunidad política, realidad connatural a los hombres, existe para obtener un fin de otra manera inalcanzable: el crecimiento más pleno de cada uno de sus miembros, llamados a colaborar establemente para realizar el bien común, bajo el impulso de su natural inclinación hacia la verdad y el bien”. Doctrina Social

VIII - UNA NUEVA ARGENTINA

Primero se organizan los hombres uno a uno en el microproceso y luego las comunidades que son familias de familias. Pero aún en el caso de una floreciente experiencia comunitaria distrital, nada duradero podría esperarse sin la modificación de líneas generales de acción, cuyo trazado exige la intervención de dirigentes y estructuras nacionales.

Sin un plan de repoblamiento de la Argentina, que dedique ingentes inversiones a privilegiar el arraigo en los pueblos del interior – los que hoy existen y los que hay que fundar -, nuestras comunidades no podrán detener la incesante migración que vacía el campo y llena de hacinamiento los cordones periféricos de las grandes ciudades extendiendo el hambre, el desamparo, las enfermedades y la violencia originada en la epidemia toxicómana.

Repoblamiento y organización de un cordón de comunidades solidarias, son medidas complementarias. Y ambas necesitan atención nacional, aunque las comunidades pueden gestarse y organizarse localmente. Pero el criterio de una común-unidad, es que los planes que se consideren estratégicos para nuestro bien común, merecen la búsqueda del acuerdo de todas las fuerzas políticas, económicas, sociales y culturales de la ciudad, para lograr la unanimidad en la petición ante las respectivas estructuras nacionales.

Claro que, al llegar a éste punto, en la práctica se encuentra un obstáculo que ha sido hasta ahora irreductible. La organización de nuestro sistema político depende de la conformación de los partidos, que son las organizaciones que monopolizan la representación. Pero la reforma que se pide a gritos desde varios sectores, cuestiona tanto este monopolio como las formas elitistas de selección de candidatos, la ausencia de un fuero que consagre al pueblo como elector y poderdante y una reestructuración que baje al plano distrital las organizaciones partidarias y los juzgados con competencia electoral.

Del mismo modo, las dificultades tienen una “topografía” localizada, influida por una serie de circunstancias históricas, culturales, geográficas, etc., que exigen un fuerte proceso autonómico de los pueblos, llevando el poder de decisión cada vez más cerca de sus manos. Debe quedar constitucionalmente establecida la posibilidad de que cada comunidad se dé su propia carta orgánica, preservando la unidad mayor a la que pertenece, que es la Nación.

La participación reclamada desde la esfera política, se dará si se convoca a decidir y no meramente a ejecutar lo que ya se haya decidido. Para eso se necesita una democracia en la que tengan cabida organizaciones sociales que trasciendan el candado de los partidos, que encuentre formas menos delegativas para ejercer el poder y que respete sobre todo las iniciativas orgánicas pues ya nadie puede gobernar sin el concurso organizado del pueblo.

Siempre nos ha costado imaginar como posible una reforma política eficaz para un distrito, si no es contemplado y perseguido un acuerdo en la construcción de un proyecto que tensione y reúna a las grandes fuerzas nacionales,. No obstante, estos aspectos como muchos otros que es posible reunir en un proceso de consulta a los propios marplatenses esperan la acción que los ponga en marcha, pues “no hay nada que el no hacer no haga”.


TERCERA PARTE
Instrumentos Organizativos

IX - RED MILITANTES DE LA ESPERANZA
Características de la Red
Consejo Coordinador y Consejo Ejecutivo
Despliegue territorial
Estatuto de la Asociación Civil

NOTAS :

1. Prof. Michel Schooyans. La ONU gobierno mundial...
2. Prof. Michel Schooyans.
Maltusianismo y soberanía nacional
3. Varios autores.
Origen de la Ideología de Género
4.
Declaración de Barbados por la Liberación del Indígena
5.
Carta de la Tierra
6. Varios autores.
Poder anómico mundial
7. Dr. Julio C. González.
Denuncia del Tratado con Gran Bretaña
8. Population Research Institute.
La esterilización forzosa
9. Enciclopedia digital Wikipedia.
Movimiento LGBT
10. Por César Muñoz Acebes.
Humanos hormigas
11. Prof. Juan A. Yaría.
Default Humanístico : “Serás como Dios”
12. Joseph Ratzinger.
La colaboración del hombre y la mujer
13. Prof. Juan Alberto Yaría.
Default Humanístico : Anomia

3.7.09

Maltusianismo y Soberanía Nacional


Por Michel Schooyans


Denuncia y estudio crítico de las tesis maltusianas, organicistas y "ecologistas" manejadas desde la ideología de "la seguridad demográfica" impuestas desde los organismos internacionales como la ONU.

Maltusianismo

El éxito de las tesis maltusianas se debe primero a su aparente simplicidad y a su carácter perentorio. Desde 1798, el célebre pastor anglicano nos advierte que el crecimiento de la producción alimenticia se lleva a cabo según una progresión aritmética, mientras el crecimiento de la población obedece a una progresión geométrica. Los pobres deben retrasar la edad para casarse. Las leyes sociales perturban el juego de las leyes de la naturaleza, que quiere seleccionar a los más aptos y eliminar al resto. Desde 1803, Malthus precisará que no todos tienen reservado un lugar en el banquete de la naturaleza; la naturaleza notifica a los inútiles que tienen que irse, y no tarda en ejecutar su propia orden (1).

A pesar de haber sido repetidamente criticadas y desmentidas por los hechos, las tesis del pastor anglicano siguen siendo retomadas con implacable constancia. Las encontramos ya sea en su formulación original, ya sea puestas de relieve sobre algún punto en particular o bien, por el contrario, maquilladas. En el presente trabajo, seguiremos estas metamorfosis hasta nuestros dias (2).

Organicismo

Desde el siglo XIX, estas tesis son reforzadas con el aporte del organicismo, divulgado en particular por Herbert Spencer (1820-1903): la sociedad humana es un cuerpo cuyos miembros son muy diferentes en función de su utilidad, su valor o su dignidad. Es inadmisible que los menos dotados perjudiquen a toda la especie. Es pues preciso que ayudemos a la naturaleza a efectuar su selección. Galton (1822-1911) precisará incluso que esta selección debe ser artificial. Los médicos tendrán un papel preponderante en este programa de eugenismo (3). Según John Stuart Mill (1806-1872), análogas diferencias se encuentran entre las sociedades; entre éstas hay una jerarquía determinada, y las menos dotadas deben aceptar su subordinación a las más "civilizadas". En relación con esto, háblase a veces de darwinismo social.

Neomaltusianismo

El neomaltusianismo se afianza poco después, y es representado por Margaret Sanger (1883-1966). Esta corriente emprende la mezcla de las tesis maltusianas sobre la población con una doctrina moral individualista, hedonista y utilitarista. Esta moral del placer individual disocia el comportamiento sexual de la procreación. En la unión sexual el placer es el bien; el niño, es el riesgo. El otro es interesante en la medida que me aporta placer y/o provecho. De ahí se deriva el rechazo al matrimonio, el elogio del amor libre, del eugenismo, etc.

Ecologismo

Según Malthus, la superficie terrestre limita inexorablemente la producción alimenticia, y los límites de ésta determinan sin piedad el número de hombres que el mundo puede contener. Este tema de la tierra va a conducir a la temática contemporánea de la ecología. Tema este que tiene raíces históricas notables, centradas sobre la expansión, incluso la agresión, del imperialismo británico, que se traduce en políticas de conquistas territoriales y de explotación de recursos naturales.

Por su parte, los Estados Unidos no esperan el fin de la Guerra de Secesión para poner en práctica la doctrina mesiánica del Destino manifiesto. La anexión de Florida, Texas, California, las guerras de Cuba y Filipinas, la separación de Panamá y Colombia, etc. permiten comprender la importancia de las "zonas de influencia", de las "fronteras" movibles, "cotos de caza reservados" - y de lo que los geopolíticos alemanes pronto llamarán el "espacio vital".

La vulgata maltusiana se presenta pues como un tronco cuya sabia nutre tres tipos principales de ramificaciones: el organicismo, el neomaltusianismo, el ecologismo. En total, tenemos pues, cuatro componentes cuyas interconexiones aparecen ya desde el siglo XIX.

Metamorfosis de los cuatro componentes

Veremos ahora como estos componentes se encuentran en ciertos discursos que la ONU o sus agencias consagran a la población. Nos referimos aquí, de manera especial al Fondo de Población de las Naciones Unidas, FNUAP, al Banco Mundial, a la Organización Mundial de la Salud, OMS ; al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD ; al Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, a la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO ; e incluso a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO (4). Vamos a mostrar bajo qué formulaciones son retomados y explicitados hoy día los cuatro componentes que hemos identificado (5) .

Vuelta al maltusianismo

¿Cómo aparece la vulgata maltusiana original en los discursos de estas instituciones internacionales y en las conferencias organizadas por ellas? El crecimiento poblacional - se dice - es exponencial. La producción alimenticia no funciona igual. La tierra no puede alimentar a todos. Los pobres del Tercer Mundo tienen demasiados hijos y son responsables de su propia miseria. El crecimiento poblacional es causa de la pobreza y del desempleo; y es un obstáculo para el desarrollo. Además, la concentración de pobres en las ciudades es causa de delincuencia y de criminalidad : ciertas declaraciones de la Conferencia de Estambul sobre el hábitat (1996) lo subrayaron (6).

Con afirmaciones como estas: "Sin control de la población no hay desarrollo posible", a partir de la IIa Conferencia Internacional sobre la Población (Belgrado, 1965), la planificación de los nacimientos es presentada como una forma de ayuda para el desarrollo. En sus decisiones sobre procreación, las parejas deben tomar en cuenta el contexto social. Poco después se dirá que es preciso "monitorear", es decir controlar y limitar el crecimiento de la población. Este era el objetivo de la Conferencia del Cairo sobre Población y Desarrollo (1994).

Desde entonces, se pide a los Estados un reporte de lo que han hecho para aplicar el "plan de acción" decretado "por consenso" en el Cairo. Anteriormente, la Conferencia de Río (1992) había alimentado la idea que la capacidad portadora de la tierra se había alcanzado o incluso rebasado. En su definición original, el desarrollo "sustentable" requeriría de un control de las poblaciones. Si este control no se realizaba, la bomba "P" (población) no tardaría en explotar.

Vuelta al organicismo

En 1946, Julian Huxley fue puesto a la cabeza de la UNESCO. Era conocido por ser partidario de la esterilización de los débiles mentales y de aquellos con quienes la sociedad no sabía que hacer. Una variante de este eugenismo se encuentra en Frederick Osborne quien, en 1952, llega a ser primer presidente del influyente Population Council. Esta institución privada merece ser mencionada aquí por la influencia que el grupo Rockefeller ejerce a través de ella, y hasta nuestros días, en los programas demográficos de la ONU y de sus agencias.

Recordemos que Galton prefería la selección artificial en lugar de la selección natural de Malthus, introduciendo pues un elemento voluntarista, es decir intervencionista. Son los pobres quienes fracasan y los ricos los que triunfan. Los primeros fracasan y con ello prueban que son inferiores; los segundos triunfan y prueban con ello que son superiores. Por el bien de la humanidad, hay que impedir a los pobres la procreación y fomentarla entre los superiores.

Ahora bien, desde la Conferencia de Bucarest (1974) aparece la dimensión voluntarista del control demográfico que, especialmente entre los pobres, requiere de una acción sistemática. La IVa Conferencia (México, 1984) menciona la necesidad de un plan de acción, cuya mejor formulación es obra de la Conferencia del Cairo (1994). En la actualidad son múltiples las reuniones que se dedican ampliamente a comprobar la aplicación de este plan de acción.

Frecuentemente, la estrecha asociación entre eugenismo y selección artificial es puesta en obra para "justificar" e incluso patrocinar algunas secciones de los programas de la ONU cuyo objetivo es contener las poblaciones del mundo, según criterios que discriminan a los pobres. Ted Turner, patrón de la CNN, o Bill Gates, Mister Microsoft, distribuyen donativos faraónicos en la ONU, y en particular en el FNUAP, destinados a reducir los nacimientos entre los pobres en vez de crear prioritariamente escuelas que, llegado el momento, harían explotar sus propios mercados...

Vuelta al neomaltusianismo :
los
“nuevos derechos humanos”

Los primeros neomaltusianos alimentaron el argumentario individualista, libertario y feminista. El neomaltusianismo actual insiste, por su parte también, en el derecho al placer individual y en la emancipación de las mujeres. Sin embargo, sobretodo a partir del reporte del FNUAP de 1994, la educación y la emancipación de las mujeres son previstas como un poderoso medio para hacer bajar el crecimiento de la población.

Es por eso que la educación de las mujeres debe incluir una sección importante relacionada con la educación sexual y la "salud reproductiva" que forma parte de los "nuevos derechos" proclamados : derecho a la anticoncepción, al aborto, a la esterilización, a la homosexualidad, a la eutanasia. Estos "nuevos derechos" deberían poder responder a "necesidades insatisfechas". En la Conferencia de Copenhague (1995), bajo la presión de lobbies o cabildeos homosexuales, estos nuevos derechos han sido llamados a cubrir "comportamientos fuera de las normas".

Tanto en Pekín (1995) como en Estambul (1996), la familia es presentada como el lugar prototípico de la lucha de clases; en ella, la mujer es oprimida por el hombre quién, imponiéndole el "fardo" de la maternidad, le impide realizarse al tiempo que aporta su contribución a la producción. La liberación de la mujer pasa pues por la destrucción de la familia. Tema clásico del neomaltusianismo, la destrucción de la familia aparece a partir de ese momento bajo la rúbrica de los "nuevos modelos" de familia : al lado de la familia monogámica y heterosexual tradicional, aparecen las así llamadas "familias" monoparental, homosexual, recompuesta, etc.

Durante la Conferencia de Pekín (1995), todos estos temas fueron agrupados bajo la etiqueta del "gender" (género): la diferencia de roles atribuidos al hombre y a la mujer en la sociedad no tienen ningún fundamento natural; estas diferencias son producto de la cultura y, como tales, pueden y deben ser abolidas. Estamos en plena “revolución cultural”.

Vuelta al ecologismo

Malthus temía la disparidad entre, por un lado, las tierras cultivables y los recursos alimenticios y, por otro lado, el número de bocas por alimentar. A pesar de estudios científicos que desmienten la vulgata maltusiana, la extensión de esta tesis del pastor anglicano viene generalizada y aplicada a las relaciones entre la Tierra y el hombre. En la ampliación de la disparidad expresada por Malthus, se observan diferentes etapas.

Para empezar, henos aquí a bordo del Radeau de la Méduse, del pintor Géricault, o sobre los botes salvavidas del Titanic. La nave Tierra incluye alrededor de seis mil millones de pasajeros y estaría sucumbiendo. Ahora bien, las lanchas de salvamento solo pueden recibir a la tercera o cuarta parte de los pasajeros. Es preciso entonces sin ninguna piedad cortar las manos de quienes quieren subir a las lanchas; de no ser así todos perecerán. Coustaud, versado en demografía pelágica, recomendaba entonces que se redujese la Población mundial al cuarto de su nivel actual.

Siempre de conformidad con la tradición maltusiana, los pobres son el blanco que se debe perseguir de manera prioritaria. Su crecimiento demográfico sería la causa de la degradación del medio ambiente: deforestación, desperdicio de recursos, sobrecalentamiento, deterioro de la capa de ozono, etc. El hombre sería el más grande "predador".

La Conferencia de Rió (1992) fue consagrada enteramente a estos temas. Maurice King recomienda la organización de "reservas"" confinadas en "parques" protegidos por "rangers", algo así como una policía demográfica. La tarea de estos "rangers" sería "contener" a las poblaciones pobres en los límites de ciertas quotas. Ocurre lo mismo con hombres que con elefantes: serían una amenaza para el medio ambiente; los equilibrios "naturales" deben pues ser protegidos a todo precio. En caso de no poder contener el crecimiento demográfico entre los pobres, habría que dejarlos morir. De donde se desprende, después del proceso emprendido por Malthus contra las "leyes parroquiales" favorables a los pobres, el proceso, hoy en día, de la ayuda a los pobres de nuestra época. El mensaje de Malthus sigue siendo actual : ayudar a los pobres es transgredir la moral natural; si la Señora Naturaleza es violenta, la sociedad también debe ser violenta.

La exaltación del medio ambiente ha conducido a una radicalización de las ecologías anteriores. Ya la Conferencia de Bucarest (1974) consideraba que el crecimiento de la población afectaba al medio ambiente y se había convertido en problema internacional. La "ayuda" para este objetivo - dicen hoy día - debe ser reforzada.

Esta radicalización es tan marcada durante la Conferencia de Estambul (1996), que evidencia la relación entre planificación territorial y planificación de los nacimientos. En adelante, según Luc Ferry, el hombre ya no es el centro del universo. el antropocentrismo de la tradición occidental, y en particular cartesiano, ha fracasado (7)7. El hombre no trasciende la naturaleza material; es un ser entre otros, inmerso en el universo. El hombre no sólo debe someterse al Estado o el Estado a las organizaciones internacionales; debe igualmente reconocer que los animales también tienen derechos; debe someterse a la Tierra Madre y, tal y como promueve la Nueva Era (New Age), reverenciar a Gaïa.

La ideología de la seguridad demográfica

Más que nunca las tesis maltusianas son reactivadas y son objeto de diversas presentaciones y de acentuaciones variables. Escondida bajo ropajes diferentes, reaparece la cantaleta maltusiana. el número excesivo de hombres es la primera causa de las desgracias que afectan a la humanidad.

Se debe entonces aumentar la ayuda asignada a los programas de control de la natalidad y reforzar, con el mismo objetivo, los poderes de las organizaciones internacionales, especialmente de la ONU y de sus agencias - así como de las ONG identificadas como de confianza.

Los temas maltusianos se entrelazan y dan origen a una ideología cientista caracterizada por la mono-causalidad. El parámetro demográfico es tan exaltado que se invoca tanto para iluminar el pasado como para legitimar programas de acción cada vez más voluntaristas, es decir, de hecho, impuestos a los individuos y a los Estados.

Hemos llamado a esta ideología la ideología de la seguridad demográfica, por analogía con la "doctrina de la seguridad nacional" (8), doctrina a la que apelaban la mayoría de los regímenes militares latinoamericanos en los años 60. Esta doctrina consideraba, uniéndose a teóricos norteamericanos y europeos, que el antagonismo dominante era el que oponía al Occidente liberal y democrático, con el Este totalitario y comunista. Era preciso poner un dique, es decir contener el brote que venía del Este.

Este antagonismo se traducía en una guerra total, que "justificaba" algunos regímenes de excepción. Esta ideología contaba con el miedo para imponer a algunas poblaciones ávidas de desarrollo y libertad, sacrificios no exentos de represión e incluso de violencia. La salvación de la Nación suponía en principio legitimar un poder concebido a la manera de Hobbes: poder "puro" que se expresaba mediante leyes que son la expresión de la voluntad del Leviatán.

Los cuatro componentes que hemos analizado se integran en la ideología de la seguridad demográfica que, en la actualidad, reinterpreta el "antagonismo dominante" aplicándolo a las relaciones Norte-Sur, ricos y pobres. Según esta ideología, la mayor amenaza que podría cernirse sobre el Norte, es la que vendría del Sur, pobre pero mucho más poblado. De donde se desprende la necesidad imperiosa de poner freno al crecimiento demográfico del Sur sin escatimar en los medios. La formulación más cínica de esta ideología se encuentra en el Reporte Kissinger (1974) (9).

La nueva ideología cuenta a su vez también con el miedo que el Sur - se dice - debe inspirar. El programa de acción de nosotros los ricos, puede apelar a fundamentos sólidos, incluso "científicos', proporcionados por Malthus y por sus continuadores. Y en vista de que nuestra causa es "justa", estamos autorizados - dicen ellos - a recurrir a los instrumentos de acción de que dispone la ONU, e incluso a reforzarlos.

Análisis crítico de esta ideología

Causa consternación observar el crédito que algunos responsables de toma de decisiones políticas, otorgan ingenuamente a construcciones ideológicas carentes de toda pertinencia científica. Semejantes ayudas a la decisión sólo pueden conducir a catástrofes. Pasaremos revista nuevamente a los cuatro componentes, evocando lo que dicen de ellos estudios científicos de calidad indiscutible.

Primacía del capital humano

Fraguadas desde el siglo XIX, las tesis de Malthus fueron desmentidas por las investigaciones y las realizaciones, iniciadas en México, de Norman Borlaug, padre de la revolución verde en la India, lo que le valió ser premio Nobel de la Paz en 1970. Todas las hambrunas de la actualidad tienen su origen en guerras, ignorancia, malos gobiernos, corrupción, o también en disfunciones de los sistemas de distribución. Asimismo, Julian Simon, "nobelisable" muerto prematuramente, mostró que los recursos naturales estaban lejos de agotarse; el único recurso que corre el riesgo de faltar es el mismísimo hombre; sólo él tiene el poder de hacer de cualquier cosa un recurso y de un recurso, una riqueza. El hombre es el primer capital que se debe valorar.

Además, hay que hacer notar que, desde hace años, los demógrafos más respetados han llamado la atención sobre la caída generalizada de las tasas de crecimiento de la población y sobre la baja, a veces alarmante, de los índices de fecundidad. Estas tendencias ya se percibían desde hace unos treinta años; sin embargo, como contradicen la vulgata maltusiana, no fueron admitidas y reconocidas sino hasta hace poco por el FNUAP y las demás agencias de la ONU involucradas. Asimismo, lejos de sacar como conclusión la necesidad de cuestionar los programas de control, estas agencias toman como pretexto los aniversarios de las Conferencias del Cairo y de Pekín a fin de reclamar más recursos para el funesto "plan de acción".

Población y credibilidad nacional

Es preciso señalar aquí que el efectivo y la estructura por edad de la población son importantes para la afirmación de la soberanía de una nación en el contexto general de las relaciones internacionales. Es lo que enseña la historia y lo que la actualidad confirma cada día. Es cierto que el estado de la población de una nación no basta para su afirmación política, pero no se puede negar que es parte necesaria y ostensible de la misma. De este modo, a pesar de las diferencias ideológicas que las separan, ninguna gran nación puede darse el lujo de fomentar malas relaciones con China, ni, por otro lado, con la India (10). La credibilidad internacional de los dos gigantes de América Latina, Brasil y México, está fuertemente hipotecada por su déficit demográfico.

El globalismo

Las diferentes concepciones del globalismo deben ser examinadas con mucha atención. Si globalismo significa que los hombres y los Estados son responsables los unos de los otros, si con esto nos referimos a un sentido más agudo de la solidaridad, no podemos mas que alegrarnos. Sin embargo, junto con otros, Zbigniev Brzezinski abrió el camino para otra concepción del globalismo, según la cual, los Estados Unidos deberían asumir el liderazgo de un directorio de países ricos con el fin de evitar el caos mundial. Esta prevención del desorden debería incluir la "contención" de los países del Tercer Mundo y la repartición de las tareas según el espíritu de John Stuart Mill (11).

Aplicado a las relaciones entre Estados, ese globalismo significa un cuestionamiento radical de la soberanía de las Naciones. A este respecto, es extremadamente preocupante ver las instancias internacionales - sobre todo la ONU, pero también la Unión Europea - roer la autonomía de las Naciones soberanas a quienes sin embargo, deben su existencia y su legitimidad. En particular, mediante convenciones, las legislaciones nacionales son debilitadas, naciendo de este modo un nuevo derecho, que es utilizado particularmente para imponer a las naciones pobres "nuevos derechos" en materia de población (12). Vemos pues que ya no se honra a la subsidiariedad.

La familia

Habría que recordar aquí los efectos devastadores del individualismo desmedido al que conduce el neoliberalismo y la violencia resultante del mismo. Ahora bien, el contrapeso a esta desviación nos lo ofrecen algunos estudios recientes relacionados con familia.

Gary Becker recibió el premio Nobel de Economía en 1992 par haber mostrado el papel capital de la familia y de la educación en la sociedad (13). Es primordialmente en familia que se forma el "capital humano", el único que importa en definitiva, y que corre el riesgo de faltar. Es en la familia que se forma la personalidad del niño. Es ahí donde el niño aprende el sentido de la iniciativa, de la responsabilidad, de la solidaridad, etc. tantas cualidades altamente apreciadas en la sociedad.

En esta formación - agrega Cary Becker - el papel de la madre es esencial: es ella quien despierta estas cualidades y quien enseña al niño a estudiar, a ordenar sus cosas, a ser ahorrativo, etc. De ahí el valor específico de la actividad materna, que debería ser reconocida en, y por la sociedad. El niño no sólo es un bien para sus padres; es un bien para la sociedad. La actividad materna no es simplemente un bien "privado"; es un bien aportado a la sociedad. De ahí la necesidad de ofrecer a la mujer las condiciones de una decisión verdaderamente libre: ya sea consagrarse a la familia, ya sea optar por una profesión, o bien conciliar ambas.

Estas conclusiones son corroboradas a contrario por Claude Martin quien estudió "el postdivorcio". El divorcio aumenta el riesgo de marginalización, e incluso de exclusión, del cónyuge separado más vulnerable (14). El Estado-Providencia crea por sí mismo problemas que no puede resolver: adulando a los individuos, debilita la institución familiar que sería la primera en remediar las carencias del Estado-Providencia... En pocas palabras, a la sociedad y al Estado les conviene sostener a la familia y ayudarla a educar bien a los niños que nacen en su seno.

Gestores responsables

Tanto en el medio ambiente en general como con los recursos que en él se encuentran: el hombre debe administrar el mundo natural de manera responsable. La responsabilidad de las agresiones contra el medio ambiente se encuentra tanto en hombres como en compañías devorados par una rapacidad sin límites, como en el caso del Amazonas; o en quienes deforestan y desertifican porque no tienen acceso a otro tipo de combustibles; o en quienes para encontrar oro, matan la fauna acuática; o en quienes toman océanos y lagos como desagües; o en quienes no quieren disciplinar su consumo, como en los países ricos; o en aquellos cuyas industrias contaminan, como en los países del Este europeo. Es falso y deshonesto imputar a una "población excesiva" la responsabilidad de semejantes agresiones.

Impugnar, un derecho político esencial

Al final de este análisis crítico, se ve claramente que la ideología maltusiana, introyectada por varias publicaciones de agencias de la ONU, hace poco caso del hombre, de sus capacidades inventivas, de su libertad, de su sociabilidad. Según esa ideología, el hombre es objeto de determinismos inexorables, a los que se encuentra necesariamente sometido. Estos determinismos se observan en el crecimiento fatal de las penurias, en el carácter insuperable de las desigualdades naturales, en el servilismo irremediable del hombre a sus pasiones, por último en la imposibilidad para el hombre de librarse del anclaje que lo clava por entero al cosmos.

El drama es que, en la medida en que la ONU acogió esta ideología íntegramente materialista, con el determinismo que es su remate inevitable, la misma ONU corre el riesgo de sucumbir a la intolerancia y al dogmatismo. Al poner en la trampa a sus miembros, la ONU acabó por caer en la trampa de su misma ideología. Erigiéndose en depositaria de la "verdad ideológica", ella debe necesariamente volverse intolerante, rechazar toda crítica, ignorar con exceso de soberbia el mentís de los hechos.

De ahí su obsesión por el consenso en las reuniones internacionales y la ocultación sistemática de las reservas que emanan de medios "políticamente incorrectos". Si el colegio de las naciones miembros no retoma el control de esta organización, la ONU podría generalizar en el mundo el modelo chino: la producción de la riqueza humana sería planificada por tecnócratas ideológicamente "iluminados", de quienes estaría prohibido discutir los oráculos. Si la ONU quiere conservar su credibilidad, sólo podrá lograrlo liberándose de esta ideología mediocre, reaccionaria y paleo-imperial.

Desarrollo y libertad

Amartya Sen, premio Nobel de Economía en 1998, elaboró una obra que arroja nueva luz sobre la pobreza en general y las hambrunas en particular. Siguiendo caminos algo diferentes a los que tomaron Borlaug, Becker y Simon, el célebre economista de Cambridge mostró que la pobreza no tiene nada de fatal. Es el hombre el principal responsable de ello, no la naturaleza, y precisa: la pobreza debe medirse tomando en cuenta no sólo el ingreso sino también la escolaridad, la facilidad para acceder a la atención médica, a reformas agrarias y fiscales, etc. La pobreza es la consecuencia de malas gestiones económicas, es decir de malas decisiones tomadas por hombres: es la cara de un fracaso.

Ahora bien, para corregir esos errores y poner fin a esos fracasos, se necesita antes que nada un ambiente político favorable. Para empezar, es preciso que todos tengan derecho a la libertad de expresión; hay que poder criticar las malas medidas económicas ya que, ahí donde todos son instruidos y tienen derecho a la palabra crítica, los dirigentes que cometan errores y no los corrijan, serán reprobados en las siguientes elecciones. Poniendo vigorosamente de relieve el papel del hombre, Amartya Sen muestra cuán estrecha es la relación entre la economía y la política; subraya en particular que las hambrunas se deben al hecho que quienes las padecen no tienen derechos; en particular no pueden expresarse para criticar el establishment.

La lectura que Amartya Sen hace de la hambruna puede ser extendida al conjunto de los parámetros que caracterizan a la pobreza y al desarrollo: ingreso, sí, pero también salud, escuela, esperanza de vida, etc. Será imposible luchar contra la pobreza, será imposible procurar desarrollo si no se reconocen los derechos de todos los hombres involucrados. Dicho de otro modo, no hay desarrollo sin democracia política, como no hay democracia "'sin libertad para censurar".

Si es así, queda confirmado que la tendencia al dogmatismo ideológico, que se constata a veces en la ONU, no puede tolerar el derecho que tienen los pobres a la palabra. Privados de palabra, privados de escuela, privados de salud - en una palabra - privados de libertad, los pobres no tienen su lugar en el gran banquete de la naturaleza. "La tentación de imponer un control obligatorio de los nacimientos, escribe Amartya Sen, aparece en el momento en que un gobierno tiene prioridades diferentes a las familias mismas" (15). Según ciertos textos de la ONU y de sus agencias, la prioridad es hacer que los pobres se traguen la poción ideológica, que la subscriban, en ningún caso que la discutan.

Si no fuese detenida, esta derivación, que no puede valerse de la Carta de San Francisco (1945) y que es francamente contraria a la Declaración de los Derechos Humanos (1948), desembocaría en un desastre económico y político del cual el "modelo chino" es sólo una lúgubre prefiguración.

El demógrafo de cara al poder

Al término de esta revisión, se desprenden varias enseñanzas relativas a la población y a la demografía.

1. La ciencia demográfica ha dado y continúa dando servicios inestimables a la comunidad humana. Sin embargo, el responsable de la toma de decisiones políticas debe siempre tener en mente los limites inherentes a esta disciplina científica. Aún hechos en las mejores condiciones, los censos sólo dan estimaciones. En cuanto a las proyecciones y a las previsiones, tal y como se desprende de los resultados incluso de la ONU, deben ser tomadas con la mayor circunspección y son regularmente desaprobadas. No contamos con ningún método que nos permita decir con certeza lo que será el comportamiento reproductivo de las parejas en tal o cual sociedad.

2. Desde el inicio de este siglo, la ciencia de la población permitió estudiar la morbilidad y en particular delimitar mejor las enfermedades infecciosas; en ese sentido fue particularmente de gran ayuda para los servicios de migración. Con el perfeccionamiento de los servicios de estado civil, la demografía ofreció a las naciones un mejor conocimiento de su fuerza de trabajo y de sus capacidades. Frecuentemente, después de las guerras los gobiernos han promovido medidas natalistas.

3. Desde los años 60, los poderes públicos han sido cada vez más influenciados por la ideología maltusiana, divulgada ante todo desde los países anglo-sajones. Impregnados de esta ideología, y disponiendo de recursos cada vez más considerables, los Estados, vigorosamente incitados por las organizaciones internacionales públicas y privadas, intervinieron cada vez más abierta y directamente en la planificación autoritaria de las poblaciones. La India y China son los casos más conocidos, pero un intervencionismo parecido se observa en América Latina, en particular en México, y en África. La ideología maltusiana pretende "legitimar" campañas que persiguen como blanco preferencial - y "por su propio bien" - a poblaciones sin defensa. Numerosos testimonios dan fe de que estas poblaciones no están "completamente informadas" y que tampoco están en condiciones de dar un "consentimiento libre y aclarado" de las medidas antinatalistas que se les prometen para "su beneficio". La ideología maltusiana está aquí al servicio del engaño, de la coerción o de la fuerza. Exportada a los países en pleno desarrollo, se ha convertido en el arma más pérfida que utilizan los países ricos en la confrontación disimulada que han emprendido en contra del Tercer Mundo.

4. Las intervenciones cada vez más notorias de los poderes públicos en la dinámica demográfica, inducen transformaciones radicales en la sociedad política. En nombre de la ideología maltusiana, el comportamiento reproductivo de los ciudadanos y la célula familiar están cada vez más expuestos a la intrusión del Estado. Pero los Estados particulares están cada vez más expuestos a las presiones que vienen de la ONU, de sus agencias e incluso de la Unión Europea. La ayuda a los países del Tercer Mundo cada vez está más condicionada a la aceptación de programas maltusianos. La subsidiariedad ya no se respeta puesto que las parejas son cada vez más "administradas" en sus decisiones más intimas y que las Naciones ven corroída su soberanía en nombre del "estado se necesidad" creado por la, así llamada, "explosión demográfica".

5. El impacto producido por las metamorfosis del maltusianismo contrasta con el carácter precario de las bases científicas sobre las que él descansa. Este contraste dirige a la comunidad demográfica nacional y mundial un llamado a un examen de conciencia.

La mayoría de las grandes disciplinas científicas mantienen relaciones ambiguas con el poder. Algunas veces los gobernantes se valen de científicos para gobernar, otras, los científicos pretenden gobernar en virtud de su saber. De este modo los sabios oscilan a menudo entre servilismo y voluntad de poder. Algunos psiquiatras se pusieron al servicio del régimen soviético; algunos médicos biólogos quieren participar actualmente en el poder y administrar la vida humana en nombre de criterios "cualitativos" definidos por ellos mismos.

La ideología maltusiana ilustra de manera dramática los riesgos de relaciones ambiguas que algunos demógrafos mantienen con el establishment nacional e internacional. Consideremos simplemente lo que ocurre en las agencias de la ONU. Ellas tienen a su servicio a algunos demógrafos de los cuales algunos son a veces utilizados esencialmente para dar seudo-legitimación científica a los programas de control de la población. Otros demógrafos, externos o no al aparato de la ONU, participan en el poder presentando su cientismo demográfico como la panacea de todos los males que padece la sociedad humana.

De este modo se formó una tecnocracia internacional que está al servicio de los intereses de las grandes potencias. Esta tecnocracia maquilla sus intenciones vergonzosas bajo la máscara de una farsa demográfica totalmente insensible al mentís de los hechos. Se debe pues denunciar el abuso de poder científico, llevado a veces hasta la estafa, cometida por una fracción significativa de la comunidad demográfica.

Ningún demógrafo está a salvo de esta recuperación humillante. Evidentemente, podemos encontrar en todas partes a algunos demógrafos dispuestos a vender cualquier producto que responda a las conveniencias gubernamentales del momento, por ejemplo en materia de seguros de enfermedad, de seguro social, pensiones de retiro.

Sin embargo por fortuna también existe en todos lados una comunidad demográfica que une su autoridad científica reconocida, con una integridad moral de valor irreprochable. Es a estos sabios, que conocen el precio de la libertad académica a quienes incumbe la tarea urgentísima de proteger a nuestras comunidades nacionales y a toda la comunidad humana de las metamorfosis del maltusianismo.

Toca a ellos antes que nada, exigir a la ONU que entregue cuentas; toca a ellos desmitificar los "planes de acción" ampliamente fundados sobre una gigantesca baladronada ideológica. Si la mentira casa bien con la violencia, la justicia sólo podrá hacerse en la verdad.

Michel Schooyans (http://perso.infonie.be/le.feu )
Notas
1. El texto completo del famoso Apólogo del Banquete de Malthus se encuentra en nuestra obra La dérive totalitaire du libéralisme, Paris, Éd. Mame, 1995, pp. 139 s.

2. Hemos consagrado dos obras a estas tesis y a su posteridad: La dérive totalitaire du libéralisme, ya citada y El Evangelio frente al desorden mundial, Prólogo del Cardenal Ratzinger, México D.F., Ed. Diana, 2000.

3. Sobre la influencia de estas ideas en Francia, ver Anne CARO, Histoire de l'eugénisme en France. Les médecins et la procréation. XIXe-XXe siècle, Paris, Éd. du Seuil, 1995.

4. Una perspectiva general sobre la acción de la ONU y de sus agencias se encuentra en Stanley P. Johnson, World Population and the United Nations. Challenge and Response, Cambridge University Press, 1987.

5. Analizamos estos problemas detalladamente en La face cachée de l'ONU, Paris, Éd. Le Sarment/Fayard, 2000; traducción en español a salir en 2001 por la Editorial Diana, México D.F.

6. Más detalles sobre las Conferencias que citaremos en nuestra obra Le crash démographique, Paris, Éd. Le Sarment/Fayard, 1999; cf. especialmente el capítulo V: "L'ONU et ses conférences concernant les Populations".

7. Ver Luc FERRY, Le nouvel ordre écologique, Paris, Éd. Grasset/Livre de Poche, 1998, cf. P.ej. pp. 26-29.

8. Ver : La dérive totalitaire du libéralisme, passim; y El Evangelio frente al desorden mundial.

9. Cf. The Life and Death of NSSM 200 (Kissinger Report), publicado por Stephen D. Mumford. Este libro puede ser solicitado al Center for Research on Population and Security, P.O. Box 13067, Research Triangle Park, North Carolina 27709, USA. El texto del Reporte se encuentra en las pp. 47-186.

10. Es lo que explica Gérard-François DUMONT, profesor de demografía de la Sorbona, en "Démographie et analyse stratégique", en Défense (Paris), n° 83, marzo 1999, pp. 76-80.

11. Sobre los aspectos económicos de la globalización, ver la sorprendente obra Mastering Global Business, London, Ed. Financial Times/Pittman Publishing, 1999.

12. El paso del control demográfico a los nuevos derechos es finamente analizado por Seamus Grimes en "From Population control to 'reproductive rights': ideological influences in population policy", en Third World Quarterly, 19, 3, 1998, pp. 375-393.

13. Ver Gary S. Becker, A Treatise on the Family, Cambridge, Massachusetts, Harvard University Press, Reedición 1994.

14. Esta es una de las principales tesis desarrolladas por Claude Martin en L'après divorce. Lien familial et vulnérabilité, Presses universitaires de Rennes, 1997.

15. Cf Amartya Sen, "Pas de bonne économie sans démocratie", en Le Monde, 28 octubre de 1998.


La ONU gobierno mundial


Profesor Michel Schooyans

¿La ONU un Gobierno Mundial a favor de los poderosos?

La ideología que está detrás del controlismo poblacional y de los grupos anti-vida
. Michel Schooyans es sin duda el más importante estudioso de la ideología que está detrás del controlismo poblacional y los grupos favorables al aborto. Ésta es una síntesis de una larga conversación con el sacerdote e intelectual belga.

¿Por qué la Santa Sede se opone a algunos
supuestos
"derechos" que promueve la ONU?

La ONU desde hace 30 ó 40 años a través de algunas de sus agencias especializadas como el UNFPA, la OMS ó PNUD, Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo, lanzó un programa internacional de control de la natalidad, nítidamente maltusiano. Esto significa que la ONU quiere proponer el control de la natalidad como un medio, una condición previa para el desarrollo de los pueblos.

Esta postura merece algunas consideraciones. Lo primero en lo que hay que ser enfático es que científicamente nunca ha sido demostrado que exista una relación entre la densidad de la población de un país y el desarrollo. Hay países poco poblados que son desarrollados, como Australia, y otros poco poblados que son subdesarrollados; como es el caso de los países de Africa Central. Inversamente hay países muy poblados que son desarrollados, como Holanda que tiene más de 400 personas por kilómetro cuadrado, y hay países muy poblados subdesarrollados como Pakistán. Quiere decir que no hay relación entre las dos cosas, depende de cada caso.

Sin embargo, la ONU se comporta como si hubiera una relación determinante entre las dos cosas y dice a los países: "controlen su población y van a desarrollarse". Pero los países pobres lo que necesitan son remedios, escuelas, saneamiento de las aguas, hospitales etc. Recursos que realmente favorezcan su desarrollo y no un control de la población. La Iglesia no puede y no quiere promover una política de desarrollo basada en una mentira científica; en una hipótesis que nunca fue demostrada...

¿Podríamos decir que es una ideología?

Sí, seguramente es la ideología maltusiana, y es muy importante destacar su persistencia. Es una ideología discriminatoria, eugenista, segregacionista. El centro de su temática podríamos expresarlo diciendo: "nosotros los ricos del hemisferio norte necesitamos controlar el crecimiento de la población de los países del sur porque tenemos miedo de esta población".

La Santa Sede es muy consciente de que ya desde antes de la caída del muro de Berlín ha habido una reinterpretación de la famosa guerra fría: ya no era la guerra Este vs. Oeste sino la guerra Norte vs. Sur, oponiendo los países ricos a los países pobres. Evidentemente, la Iglesia no puede aceptar esta oposición ni este diagnóstico típicamente maltusiano. Ella busca una auténtica solidaridad internacional basada en la cooperación internacional, en una distribución más equitativa de los recursos, en la posibilidad concreta de que los países pobres puedan acceder al saber y a las técnicas de las cuales depende su desarrollo. Pero la ideología maltusiana es muy útil a los países ricos porque presenta las cosas como demostradas cuando por el contrario todas las profecías de Malthus fueron desmentidas; esa hipótesis de que la población crece más rápidamente que los recursos alimenticios es una farsa científica.

Pero hay otro motivo por el que la Iglesia no puede admitir las posturas de la ONU. Resulta obvio que es poco simpático y poco admisible decir: "los ricos debemos contener el crecimiento de las poblaciones pobres", y por lo tanto se busca utilizar un lenguaje nuevo, mentiroso, ideológico: "el lenguaje de los derechos humanos": "ustedes los pobres tienen derecho a la contracepción, al aborto. Estos son los nuevos derechos humanos. Nosotros -los ricos- queremos ayudarlos a ejercer ese derecho nuevo y vamos a ayudarlos a desarrollarse mandándoles métodos anticonceptivos y dispositivos intrauterinos y aparatos para realizar abortos con máquinas especializadas..." La Iglesia no puede admitir este tipo de política.
Quisiera mencionar aquí una cosa que muchas veces no está siendo muy bien explicada al público: además de las consideraciones de ética privada, personal, la Iglesia se opone a estas campañas por motivos de ética social.

¿Qué propone la Iglesia
frente a esta ideología?


Continúa proclamando que aunque el hombre sea pequeño, flaco y débil tiene el mismo valor intrínseco. La sociedad actual no hace eso, es una sociedad de violencia, de exclusión. Para los ideólogos del marxismo como para los del liberalismo la actitud cristiana es inadmisible porque los que hacemos la opción de Jesús hacemos al mismo tiempo la opción por los pobres, porque Jesús hizo esta revolución al reconocer a los que no valían nada en la sociedad.

La crisis que estamos viviendo es realmente una crisis de valores, es la crisis de la Verdad. En los ambientes de la ONU o en la problemática actual en materia de democracia se dice: no es necesario querer descubrir la verdad, no somos capaces de descubrirla porque cada uno tiene la suya; y ocurre que las necesidades de la práctica nos hacen tomar decisiones prácticas y entonces terminamos haciendo lo que recomienda John Rose, político norteamericano: “...discutimos caso por caso sin referirnos a principios relativos a la verdad (que es inaccesible) y entonces tomamos una decisión. Es lo que se llama la ética procesal, que no considera lo que es bueno, justo, malo. Será justa la decisión que vamos a tomar sólo porque vamos a tomarla.”

Pero con este relativismo integral el respeto debido a todo ser humano desaparece, es condicionado, porque depende de una decisión consensual siempre re-negociable. Así, terminamos en una sociedad de violencia donde prevalece la voluntad del más fuerte.

¿Cómo se vincula a este problema
el tema de la globalización?


Cuando se habla de "globalización" se esta tocando dos temas. El de la "mundialización" y el de la "globalización". Cuando uno habla de "mundialización" se insinúa que estamos caminando hacia un gobierno mundial, hacia una sociedad soñada por algunos autores o políticos famosos -podría mencionar a dos de ellos como Willy Brandt, canciller de Alemania, y Jan Timberland, un holandés que ganó el Nobel de Economía-. Ellos desarrollan esta idea de la mundialización en la que la época de las naciones soberanas ya pasó. Conviene que poco a poco la ONU se torne en un gobierno mundial y las agencias de la ONU en los ministerios de este gobierno. En esta mundialización veo una nueva tentativa de instaurar la famosa "Internacional" soñada por los marxistas del siglo pasado.

La globalización es algo similar pero en una perspectiva de ideología liberal. El mundo es visto como un inmenso mercado que debemos integrar. El problema se da cuando a través del control de las cosas, de las materias primas, de las industrias, etc., se llega al control de los hombres.

En el núcleo de la ideología moderna -tanto de la de inspiración marxista como de la neoliberal- el hombre es interpretado desde una perspectiva monística, panteística y en este caso la única ética que se impone al hombre es fatalista : si somos una partícula en el medio debemos admitir esta situación y si ésta lo exige, vamos a sacrificar hombres a la supervivencia del medio ambiente. Es la temática ya desarrollada en Río de Janeiro en 1992 en la reunión "Cumbre de la Tierra".

Pero es una ideología que sigue desarrollándose y que somete al hombre al medio ambiente. La ética aparece como una sumisión a la madre Gaia, la tierra. Con este tipo de determinismo ético el hombre debe admitir su situación de mortalidad total e integral. No hay otra perspectiva de la vida tal como la conocemos en la tierra. Estamos encerrados en este mundo que nos oprime y debemos aceptar lo que dicen y piensan los que supuestamente entienden este medio ambiente.

Por eso hay personas como Jacques Cousteau, que era un farsante de primera, que junto con varios ideólogos de este tipo recomendaban la eliminación de 3 o 4 mil millones de habitantes de la tierra justamente para que no haya contaminación porque el hombre es el mayor contaminador.



Default humanístico : Anomia


Por Juan Alberto Yaría (*)


"Todas las normas de conducta y reglas morales forman un mundo imaginario alrededor de la persona; si en algún momento esa barrera se resquebraja, los impulsos se liberan a borbotones y sin control". (E. Durkheim sobre la anomia- La Educación Moral- 1925)

La anomia es una "anemia" normativa. En las últimas semanas distintos hechos lo delatan: personajes del llamado mundo del espectáculo culminan trágicamente sus vidas, otros existen vegetando de puerta en puerta; futbolistas, algunos reincidentes por consumo de droga, son sancionados atacando las reglas del "fair play"; al mismo tiempo una cadena de violaciones seguidas de muerte muestran otro rostro de esta "anemia" social. Mientras tanto, el "Nene" Sánchez, asesino y violador de Mariela, su esposa confiesa que en realidad era un drogadicto en estado crónico. En todos los sucesos aparecen, desde las tragedias de los miembros del jet-set criollo hasta los violadores furtivos de los distintos conurbanos marginales, los consumos de sustancias prohibidas y de alcohol como elementos centrales. Pero las drogas (incluido el alcohol) es la punta del iceberg. Es síntoma de un mal mayor.

Mientras tanto la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes recalca en la Argentina el aumento de las intoxicaciones por drogas en los hospitales públicos y del consumo en la escolaridad secundaria.

Las drogas tienen mucho que ver con el aumento de las violaciones, los suicidios y los trastornos psiquiátricos. Todas alteran la estructura psicológica de una persona tanto en su estado de ánimo (trastornos del estado de ánimo que puede fluctuar desde la omnipotencia eufórica hasta la caída depresiva-melancólica) como el sistema perceptivo y cognitivo (desde leves estados confusionales de la conciencia hasta el coma y además las percepciones distorsionadas por el delirio y las alucinaciones). Son además inductoras por doble vía de trastornos antisociales (violaciones, actos crueles) ya que el consumo abusivo , especialmente de estimulantes tipo cocaína, altera los controles morales y genera daños cerebrales que eliminan la posibilidad de control de los impulsos.

Singularmente la anomia, que produce en tropel discapacitados sociales, agota también los presupuestos públicos al generar en masa criminalidad, enfermos crónicos, atemorizar las relaciones sociales en ciertos barrios que funcionan como ghettos marginales, además de ir creando una subclase de "mutantes" que obsesionará a la sociedad durante décadas.

Si el sistema normativo se rebalsó ¿qué sucedió? Porque, como decía Durkheim, cuando esto sucede los impulsos más primitivos se desatan sin control. Es indudable que esto surge cuando necesidades esenciales de la persona no se pueden realizar: autoestima, supervivencia, realización, proyectos; a su vez, el contexto institucional pierde eficacia: familias productoras de hijos pero no protectoras de hijos, escuela que no forma para la vida, espiritualidad popular ausente o en déficit, instituciones de seguridad y judiciales en crisis, en algunos casos infiltradas por el delito y en otros denostadas para sacar un rédito político, y la pérdida de la cultura del trabajo en donde si bien éste escasea triunfa el apriete, la coima y el arreglo como lo peor de la cultura marginal del porteño.

Muchos, incapaces de alcanzar una vida personal gratificante, optan por una existencia imaginaria: la droga se los facilita; otros son vengadores (matan, violan). Unos viven mundos ilusorios y otros matan sin sentir. Albert Camus en su novela "El Extranjero" ( L´Etranger, que también podría traducirse como El Extraño), describe la historia de hombres que matan sin sentir, víctimas y victimarios de la anomia social. Es una verdadera demencia semántica: en donde lo que se hace y dice no tiene ninguna connotación afectiva. Robots humanos éstos, sujetos imaginarios (mientras dure la dosis) los otros.

Pero, desde mi punto de vista, la anomia es también la apatía comunitaria ante el default humanístico que vivimos. Hoy, viendo las consecuencias de un consumo indiscriminado de sustancias en todos los sectores sociales, no existe en las organizaciones una respuesta acorde con la magnitud de la crisis. Escuelas, instituciones espirituales, medios de comunicación, familias, asistimos a una inercia anómica. Durante años padecimos una escalada comunicacional desde distintos sectores que amparaban y promovían la aceptación social del consumo de estupefacientes. Hoy se recogen los frutos. Una subclase de mutantes nos esperará y ya se avizora.

La anomia transforma todo en indiferenciado porque se pierde toda referencia de valores. La tolerancia de lo marginal como si fuera una norma de conducta es algo que se da en nuestra comunidad; aumentan las cegueras de los ciudadanos ante lo antisocial, se difuminan las fronteras entre lo que hace bien y lo que hace mal. Se difunde y se publicita algo que daña como algo bueno y se denigra a todos aquéllos que tienen otros valores (se los llama "panchos" o "caretas" adquiriendo incluso términos típicos de lo marginal).

Lewis Monford, sociólogo e historiador brillante, refiriéndose a ciclos históricos en donde la anomia parecía reinar, decía que de esto nos podemos recuperar para que la ciudad sea la fuerza vital de la civilización: "el centro del cuidado y cultivo de los hombres y mujeres que la habitan". Pero primero, debemos aceptar el problema que tenemos; y por lo menos una elite dirigente que pueda promover un nuevo discurso preventivo de la anomia.

(*) Dr. Juan Alberto Yaría, Director del Instituto
de Prevención de la Drogadependencia,
Universidad del Salvador, uds-drog@salvador.edu.ar